El pasado 26 de febrero de 2014, se celebró en
el Parainfo de la UPV un evento organizado por McDonald’s, con el
completo apoyo de nuestro magnífico y valorado Ministerio de Empleo y
Seguridad Social dentro de su Estrategia de Emprendimiento y Empleo
Joven.

La UPV está permitiendo la entrada de
empresas que nos digan cuales son las habilidades empleables, las
cualidades de un buen trabajador. Con estos eventos está permitiendo el
cambio paulatino a una universidad enfocada en producir sujetos empleables sin capacidad crítica.
El fin último de estas incursiones de las grandes empresas en la
universidad es el de conseguir modelar un tipo de trabajador que se
adapte sin problemas y sin quejas a las condiciones laborables
miserables que ofrecen.
No, no hace falta un Campus
McDonald’s en la universidad. Ni hace falta ni lo queremos, por todo lo
que representa, por todo lo que significa. Porque no construimos un
mundo mejor promoviendo largas jornadas de trabajo donde se cobra una
miseria. Porque no cambiamos nada si seguimos dando cancha a empresas
que explotan, expropian y empobrecen la calidad de vida de las personas.
.- Pàgina web del Campus Mc Donalds. Horaris, inscripcions per a infiltrar-se,….Prompte en altes universitats espanyoles.
Nos gustaría saber porqué la UPV da su
visto bueno para realización de un evento como este dentro del contexto
universitario. ¿Acaso la universidad no dispone de filtros de selección?
Según la página web del excelentísimo Campus McDonald’s
este evento “tiene el objetivo de proporcionar a los jóvenes una
jornada de formación gratuita para orientarles en su salto al mercado
laboral”. Bien. Sabemos de sobra que uno de los objetivos de la carrera
universitaria es el salto al mundo laboral (aunque no debemos olvidar la
carrera investigadora o los aspectos docentes). Está muy de moda
defender la empleabilidad del alumnado dentro de las políticas
universitarias, pero esta defensa puede llevar a trampas peligrosas
porque es importante el trabajo, pero ¿cualquier trabajo y bajo
cualquier condición? Recordemos que la última reforma laboral nos ha
dejado en una situación laboral muy frágil y precaria. Según el gobierno
actual esta reforma busca “facilitar la adaptación de los salarios y
otras condiciones de trabajo a la productividad y competitividad
empresarial”. Obviamente esta adaptación va en detrimento de los
derechos sociales y laborales de los y las trabajadoras. ¿Qué nos ofrece el Campus McDonald’s en este contexto?
Pues una serie de preguntas valiosísimas: “Qué buscan hoy las empresas?
¿Cómo me enfrento al proceso de selección? O ¿Qué es ser empleable y
cómo hacer de mi perfil ‘el perfil idóneo’ para un puesto?”. Parece de
chiste, ¿no? Quieren enseñarnos a adaptarnos a la nueva situación laboral que les viene de perlas.

Pero, ¿por qué nos empeñamos en rechazar este tipo de eventos en la universidad pública? La nuestra es una resistencia
que lleva unos años de rodaje desde la implantación del plan Bolonia.
Sabemos que la degradación y la precarización de los estudios
universitarios va de mano de la degradación y precarización del trabajo.
No queremos que nuestra universidad pública acabe bajo el control del mercado y de las grandes empresas, que
decidan nuestra formación según el tipo de empleados que necesiten. No
queremos que la educación acabe transformándose en una educación para el
empleo. No queremos este tipo de eventos que vienen de mano del
McDonald’s, que es una empresa que obviamente saca provecho del
abaratamiento de los despidos, de los contratos basura y de las miserias
del salario mínimo interprofesional. McDonald’s una empresa que,
EE.UU., las condiciones laborales en [sus] centros son
tan precarias, de las peores, que muchos de sus trabajadores tienen que
recurrir a otros empleos y aún así dependen de las ayudas sociales para
llegar a fin de mes” [2]. Una
empresa que ya, ante movilizaciones en Granada en 2007, respondió con
“despidos, reducciones de contrato, presión psicológica, vacaciones
impuestas, lista negra…” [3].
Esto ya se expuso en el informe presentado a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) en 2009. El debate sobre las competencias. Entonces ya se presentaban algunas inquietudes en las empresas españolas “entre las [que] son
habituales las quejas sobre actitudes consideradas inauditas por parte
de los demandantes de empleo, como conocer con antelación antes de su
incorporación el horario de trabajo, el salario o el periodo de
vacaciones. Los comentarios relativos a esas cuestiones son
interpretados como síntomas de escasa disponibilidad y poca motivación
hacia el trabajo”. Los jóvenes trabajadores universitarios sabemos
demasiado. “Tantos cursos y masters no les han enseñado las normas de
disciplina a las que debe someterse la fuerza laboral. Incorporan
hábitos ajenos a las constricciones de los centros de trabajo que no
encajan bien en el modelo piramidal de la gerencia capitalista” [4].
Tampoco clamamos por un “fuera empresas de la universidad” ciego y acrítico. Exigimos
una revisión de los valores de la universidad para que la colaboración
se de con empresas más justas, éticas o democráticas. Porque actualmente el rasero que decide qué empresa entra en la universidad es el del dinero.
Porque lo único que consigue McDonald’s hablando de responsabilidad
social y de empleo de calidad es vaciar de sentido esas palabras.
- McDonald’s de la comida basura al trabajo porquería. Esther Vivas
- iBid
- iBid
- Galcerán, Monserrat. “La educación universitaria en el centro del conflicto” en La Universidad en Conflicto. Capturas y fugas en el mercado global del saber.