por F. Fafatale, Jérôme Duval
publicado en periodico Diagonal
España 2018. No es el título de una apocalíptica película de ciencia
ficción. Es el negro futuro que nos depara el Fondo Monetario
Internacional (FMI) en su reciente informe anual dedicado al Estado español. Después de unos recortes brutales que nos han empobrecido masivamente, una reforma laboral y otra de pensiones
bajo su presión, esta institución financiera internacional radicada en
Washington nos recomienda más austeridad. El resultado, según sus
propias previsiones, será más deuda, paro, y mucha pobreza.
publicado en periodico Diagonal

En el Informe del staff, que se hizo público a principios de
agosto de 2013, el FMI plantea desguazar el Estado del bienestar. Esto
es: Reformar el sistema de pensiones, "revisar los gastos de servicios
clave como la educación y la sanidad", subir IVA e impuestos especiales,
adelgazar la administración pública en sus diferentes niveles... Además
propone, en un país con un paro oficial del 26,3 % de la población
activa y con unos riesgos de pobreza y exclusión social disparados, rebajar los salarios de las/os trabajadora/es un 10% en dos años.
La medida permitiría, según el Fondo, reducir el desempleo entre seis y
siete puntos porcentuales hasta 2016, disminuir el déficit y aumentar
el PIB. Se nota que si el FMI cumple sus previsiones --algo que casi
nunca ocurre, puesto que periódicamente revisa sus previsiones
anteriores hasta equivocarse de nuevo-- nos llevaría a un 20% de paro,
una tasa que no es para tirar cohetes.
Éste que acabamos de mencionar sería el escenario más optimista que
el FMI nos puede ofrecer, con la condición de acelerar sus recetas de
miseria. El propio Fondo reconoce el desastre que nos espera después de
cuatro años aplicando servilmente sus recetas y con un Gobierno del
conservador y corrupto PP dispuesto a llevar los ajustes a sus últimas
consecuencias, caiga quien caiga. Las estimaciones hasta 2018
del Fondo Monetario Internacional para España muestran un panorama de
"debilidad prolongada" en el que el paro sigue en el 27% en 2014 y
supera el 25% en 2018; y en el que la deuda pública se dispara
al 106% del PIB sin que la deuda privada baje del 236% del PIB en los
próximos cinco años. Al mismo tiempo, también admite que podría darse un
escenario a la baja en el que se entrara en una "espiral macro-financiera negativa",
que nos llevaría a niveles elevados de deuda pública y privada, en el
que el PIB no fuera positivo hasta 2017 y en el que el paro siguiera por
encima del 27% en un "futuro previsible". Además de grandes
contradicciones, el FMI en su Informe no juega limpio, al no
contabilizar el déficit fiscal en toda su amplitud, esto es, incluyendo
el carísimo rescate público a la banca española, que el propio informe
cifra en 246.441 millones de euros.
Olli Rehn avisa que el mes que viene evaluarán en detalle la reforma laboral española
La propuesta de rebajar los salarios un 10% recibió el apoyo de la
Comisión Europea (CE) en la voz de su vicepresidente económico, Olli
Rehn, quien cobra 22.963,55 euros al mes, además de un complemento para
gastos de 911,38 euros, sin incluir gastos de desplazamiento, que son
reembolsados. Por una vez, Gobierno, partidos políticos y sindicatos
(algunos de ellos habían pactado la reforma laboral exigida por el FMI y
firmado el Memorandum de Entendimiento) expresaron su oposición a esta
propuesta, pero Olli Rehn volvió al socorro del FMI y escribió sin vergüenza, el 6 de agosto, que “aquellos
que rechacen de forma instantánea [la propuesta de bajar salarios]
cargarán sobre sus hombros la enorme responsabilidad del coste social y
humano”. Así, el señor Olli Rehn, con un toque de paternalismo,
nos infunde un sentimiento de culpa. Sin embargo, mucha gente en España
piensa que la culpa del enorme “coste social y humano” la tienen en
primer lugar su organización, la Comisión Europea, el FMI y el Gobierno
sumiso del Estado español.
La sugerencia del Fondo de profundizar la reforma laboral puesta en
marcha en 2012, busca que las empresas puedan tener más flexibilidad
para ofrecer reducciones de jornada y salarios. Como dice Rehn en su
carta ya mencionada, "el mes que viene evaluaremos en detalle la reforma
laboral española de 2012". Todo para aligerar las indemnizaciones por despido y facilitar los ERE,
como exigía el FMI al Gobierno de Yorgos Papandreu en un primer
memorando de 2010 para Grecia. Grecia, donde los recortes de salarios no
consiguieron reducir el paro sino todo lo contrario.
Los mandamientos del FMI, pilares centrales del capitalismo sin fronteras
No debemos sorprendernos de tal recomendación del FMI, ni tampoco que
la apoye la Comisión Europea. De hecho, cada año, en aplicación del
artículo IV de sus estatutos, una misión del Fondo visita a las
autoridades de los países miembros y distribuye sus recomendaciones, lo
cual les permite seguir más de cerca las políticas económicas aplicadas
por los respectivos gobiernos e influir sobre ellos. Sus
recomendaciones, que constituyen condiciones a sus préstamos o
asesoramiento, continúan siendo las mismas desde hace décadas: Reducción
o congelación de los salarios, reducción de las pensiones de
jubilación, privatización de las empresas públicas, recortes en sanidad,
educación y protección social... En fin, todo lo que permite debilitar
el frágil estado del bienestar, destruir la soberanía del país para
someterse a los ricos acreedores y dejar la máxima libertad de
movimiento a las empresas privadas.
¿Cuál es la legitimidad de una organización que pide recortar
salarios cuando su directora, Christine Lagarde, se lo subió un 11% a su
llegada al FMI para cobrar unos 323.257 euros anuales (441.980
dólares), más un suplemento para gastos de representación de
57.829 euros (83.760 dólares anuales), sin pagar impuestos gracias a su
estatuto de funcionario internacional?
Parafraseando a Bob Dylan, al que Olli Rehn cita en su infumable
defensa del FMI, el responsable de asuntos económicos y monetarios de la
Comisión Europea podría reparar en que "los tiempos están cambiando" y cada vez son más quienes demandan reformas estructurales, sí, pero para instituciones como el FMI y la CE.
Ya basta de impunidad de la que gozan los altos funcionarios de la
institución, hay que enjuiciar a sus responsables, cerrar las puertas
del FMI y construir un organismo internacional realmente
democrático, que respete el derecho internacional y que trabaje para una
estabilidad financiera al servicio de los pueblos y de las necesidades
humanas fundamentales.