
La auditoría de la deuda permite destacar la esquizofrenia y la duplicidad de las potencias occidentales, que con una mano apoyan la democracia en Túnez pero con la otra la debilitan cuando sus intereses están en peligro o surge una veleidad que cuestiona su dominación.
La auditoría de la deuda fue una
de las primera reivindicaciones económicas y sociales que surgieron en
la primera fase de la revolución.
El servicio de la deuda ocupa el primer
puesto en el presupuesto tunecino a la vez que constituye un freno al
desarrollo y un instrumento de saqueo y dominación, inherente al proceso
de endeudamiento, de los países del Sur por parte de los del Norte. Por
otro lado el sometimiento a las instituciones financieras
internacionales fue la condición que mantuvo en el poder al dictador
derrocado, quien se enriqueció a costa del pueblo con el apoyo corrupto
de los proveedores de fondos a través de deudas odiosas. Instrumento de
sometimiento económico, social y político, mecanismo político de
injerencia extranjera, la deuda es la piedra angular de la liberación de
los pueblos oprimidos. En este marco se inscribe la campaña por una
auditoría de la deuda tunecina.
La auditoría de la deuda es una herramienta ciudadana poderosa que
permite desentrañar incluso los mecanismos más sutiles de los préstamos
no productivos, y por lo tanto no reembolsables, que por sí mismos
constituyen deudas ilegítimas e incluso malversaciones y corrupciones al
permitir la adquisición de bienes ilícitos constitutivos de deudas
odiosas. Desenredar, comprender y después aprender de esos mecanismos
para avanzar hacia un sistema político más en sintonía con las
aspiraciones del pueblo tunecino es el objetivo fundamental de la
auditoría de la deuda.
Sin embargo el terreno no era fértil para ese tipo de iniciativa en
los estrechos círculos del poder. Algunos decenios de reformas del
sistema educativo bajo la tutela del Banco Mundial
han permitido formar batallones de expertos amamantados directamente
por el neoliberalismo de la Escuela de Chicago. Contra viento y marea y a
fuerza de perseverancia se pudieron mover las líneas, gracias a la
movilización ciudadana de las dos orillas del Mediterráneo que desembocó
en el reconocimiento por parte del Parlamento Europeo del carácter
odioso de las deudas de los países de la Primavera Árabe y en la
resolución del Senado belga para una auditoría de la deuda tunecina.
Eso nos permitió aprovechar las primeras elecciones democráticas de
Túnez de octubre de 2011, el tiempo de las promesas, para imponer este
asunto en las formaciones políticas. Todos, desde los comunistas hasta
los islamistas, pasando por los socialdemócratas, eran partidarios de
una auditoría de la deuda. Por supuesto eso era antes de las elecciones.
Agarrándonos a esas promesas decidimos entonces acentuar la presión
sobre los diputados recién elegidos para materializalas en un proyecto
de ley para una auditoría de la deuda.
El ejemplo de Ecuador estaba entonces en todas las mentes. Tras
algunas reuniones con ciertos diputados interesados en el proyecto,
entre ellos la diputada Mabrouka M’barek, cuyo apoyo fue decisivo, se
redactó un proyecto de ley que fue asumido y firmado por los diputados
de todos los partidos excepto Ennahda. Era el 17 de julio de 2012 y fue
la primera vez que un parlamento africano presentaba un proyecto de ley
para una auditoría ciudadana de la deuda pública. Un homenaje a todos
los que se rebelaron contra la injusticia de la deuda que sirvió para
humillar y oprimir a este continente, y entre todos esos luchadores, un
homenaje especial a Thomas Sankara.
Pero no contábamos con el activismo histérico del sistema financiero
internacional dominador: degradaciones sucesivas de la nota soberana de
Túnez por parte de las agencias de calificación, presiones diplomáticas y
amenazas apenas disimuladas ejercieron una presión gigantesca sobre la
frágil y económicamente inexperta coalición gobernante. Hasta que en
febrero de 2013, bajo esa presión insostenible, el Secretario de Estado
de Finanzas, Slim Besbes, anunció en los medios de comunicación la
retirada pura y simple del proyecto de ley de la auditoría de la deuda.
¡Escándalo en la Asamblea! Besbes, que había violado el principio
democrático de separación de poderes entre el ejecutivo y el
legislativo, tuvo que dar marcha atrás.
Este episodio demuestra hasta qué punto la auditoría de la deuda
permite destacar la esquizofrenia y la duplicidad de las potencias
occidentales, que con una mano apoyan la democracia en Túnez pero con la
otra la debilitan cuando sus intereses están en peligro o surge una
veleidad que cuestiona su dominación. Desde entonces el proyecto de ley
se pudre bajo una pila de otros proyectos en la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC), con el alivio de los partidos políticos que no
quieren tomar postura con respecto a un asunto que consideran tan
delicado que puede permitir discernir entre los que realmente defienden
los intereses del pueblo y los que lo único que hacen es repetir una
comedia política que dura demasiado. Es hora de pasar a la acción y
votar el histórico proyecto de ley presentado a la Asamblea Nacional el
17 de julio de 2012. Hace un año.
Ver en línea : http://www.aporrea.org/internaciona...
Chafik Ben Rouine, del colectivo «Auditemos los préstamos europeos a Túnez».
