por Stéphanie Jacquemont
El pasado día 9 de septiembre en las orillas del río Este de Brooklyn, las personas se turnaban en el centro de un círculo y tomaban la palabra para explicar que sus deudas han llegado a ser insoportables por los pagos de cada mes, por las opciones que les obligan a tomar y en muchas ocasiones por la falta de opciones a la que esas deudas les enfrentan. Algunos expresaron la vergüenza que sentían, otros su malestar, su perplejidad y un gran sentimiento de injusticia. Después, en un gesto liberador prendieron fuego a las cartas en las que les recordaban los importes que todavía tenían que devolver, los extractos bancarios que señalaban los créditos impagados… Este acto recuerda a los militantes contra la guerra de Vietnam que quemaban sus cartillas de reclutamiento. Pero el gesto no solo es simbólico, tiene una función de catarsis: se trata también de liberarse del sentimiento de culpa, de romper el tabú, el silencio, el aislamiento de las personas endeudadas, y crear un movimiento de resistencia. Strike Debt, la organización de los «objetores de deudas» en el origen de esa acción, tiene como eslogan este juego de palabras: «¡You are not a loan!/¡You are not alone! |1|.
El pasado día 9 de septiembre en las orillas del río Este de Brooklyn, las personas se turnaban en el centro de un círculo y tomaban la palabra para explicar que sus deudas han llegado a ser insoportables por los pagos de cada mes, por las opciones que les obligan a tomar y en muchas ocasiones por la falta de opciones a la que esas deudas les enfrentan. Algunos expresaron la vergüenza que sentían, otros su malestar, su perplejidad y un gran sentimiento de injusticia. Después, en un gesto liberador prendieron fuego a las cartas en las que les recordaban los importes que todavía tenían que devolver, los extractos bancarios que señalaban los créditos impagados… Este acto recuerda a los militantes contra la guerra de Vietnam que quemaban sus cartillas de reclutamiento. Pero el gesto no solo es simbólico, tiene una función de catarsis: se trata también de liberarse del sentimiento de culpa, de romper el tabú, el silencio, el aislamiento de las personas endeudadas, y crear un movimiento de resistencia. Strike Debt, la organización de los «objetores de deudas» en el origen de esa acción, tiene como eslogan este juego de palabras: «¡You are not a loan!/¡You are not alone! |1|.



