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Cristian Ordenes, Potosí - Flickr cc |
El saqueo de materias primas, que arrancó con la
invasión española, continúa todavía en la actualidad en las colonias y
excolonias en detrimento de la ciudadanía y el medio ambiente.
Como consecuencia de los viajes de Cristóbal
Colón, la invasión española devasta reinos y regiones enteras,
despoblándolas y quemándolas. Los indios sin embargo acogen a los
cristianos de la mejor manera que pueden, a menudo ofreciéndoles
hospedaje, comida y cantidades de oro. Por su parte los colonos
españoles propagan casi sistemáticamente el miedo, masacran, torturan o
queman a los indios desde el comienzo para asegurar su dominio y
facilitar su colonización. Bartolomé de las Casas, uno de los pocos en
denunciar este exterminio, contemporáneo de los hechos, describirá el
horror con que estos tiranos diezmaban a las poblaciones originarias |1|.
Las grandes potencias coloniales, Portugal, Francia, España, Reino
Unido, Holanda y Bélgica principalmente, provocaron la muerte de una
gran parte de poblaciones autóctonas de las Américas, de Asia y de
África con el fin de extraer sus recursos naturales, plata y oro en
primer lugar, explotarlos y sacar de ellos el máximo beneficio.
Plata de esclavos
El año 1545, el descubrimiento de Potosí, una enorme mina de plata de
la actual Bolivia (que entonces pertenecía a Perú), marca el comienzo
de la expropiación de riquezas del subsuelo latinoamericano. Hacia 1571,
se comenzó a utilizar el mercurio para amalgamar el oro y aumentar su
extracción. En 1572, Francisco de Toledo, quinto virrey del Perú,
ensanchó las calles, inició la construcción de la iglesia de la Matriz y
de la Casa de la Moneda donde, desde 1574, se acuñaba el metal en
moneda. La ciudad de Potosí albergaba el yacimiento más importante del
mundo en el interior del Cerro Rico, rebosante de plata, y su desarrollo
es fulgurante. “Dieciocho meses después de su fundación, cuenta con
14.000 habitantes y veinte años más tarde 100.000; en el siglo XVII,
albergará 160.000, y será entonces, con México, la ciudad más grande de
América”, explica Fernand Braudel |2|.
Efectivamente, en su apogeo, hacia 1580, Potosí, a pesar de la dureza
de sus condiciones climáticas, cuenta con más habitantes que Madrid,
Sevilla o Roma. Se convierte en la ciudad más poblada del “Nuevo Mundo" y
la más opulenta de la región, cuenta con 36 iglesias, muchos teatros y
escuelas de danza, cantidad de casas de juego y mansiones suntuosas
pertenecientes a los ricos colonos españoles.
Miles de millones de onzas de plata se extraen gracias a los trabajos
forzados bajo la colonización española. Millares de esclavos africanos
son llevados a la fuerza a las minas para reemplazar y compensar la
pérdida de otros tantos indígenas muertos en su trabajo. La extorsión de
esta plata sirvió para reforzar el tesoro del emperador Carlos V
(Carlos I, rey de España) para alimentar las arcas del Reino de España
para financiar sus guerras y, más allá de Europa, para el desarrollo del
comercio con la zona más desarrollada de la época, Asia. La moneda
producida por el trabajo de los esclavos en Potosí contribuyó al
desarrollo del capitalismo y de la revolución industrial. Pero ¿a qué
precio? “Cada peso acuñado en Potosí ha costado la vida de diez indios,
muertos en el fondo de las minas”, escribía Fray Antonio de la Calancha
en 1638.
¿Qué ha sucedido con la enorme cantidad de plata
extraída de las minas de Potosí, con el sudor de los mineros-esclavos
amerindios y africanos cuando vemos hoy el estado de pobreza de la
ciudad del mismo nombre? |3|
Es por tanto muy razonable afirmar que la expropiación de recursos y el
comercio que le siguió con la colonización están en buena parte en el
origen de la riqueza actual de las potencias coloniales. Por no dar más
que un ejemplo, Bruselas no sería lo que hoy es sin el saqueo realizado
en el Congo belga. Además de la explotación de la fuerza de trabajo
esclavista y la colosal fortuna de los metales preciosos obtenido,
particularmente oro y plata, los europeos no hubieran tenido acceso a la
seda y al algodón, a la técnica del vidrio soplado, al cultivo del
arroz así como a la de la patata, al tomate, al maíz, tabaco, pimiento,
cacao de América, tan rápidamente sin la empresa devastadora de la
colonización.
El oro en detrimento de lo humano y su entorno
El saqueo de materias primas continúa todavía en la actualidad en las
colonias y excolonias: En Arlit, en el norte de Níger, Areva explota el
uranio desde 1976. A día de hoy, una buena parte de esta región,
barrida por las tempestades de arena, está contaminada |4|.
“La Tierra es nuestra madre, el oro su corazón. Si se le arranca,
muere”, resumía Aïkumalé Alemin, amerindio wayana de la región del
Alto-Maroni. El mercurio utilizado por los buscadores de oro en Guayana
francesa envenena a las poblaciones amerindias que viven en el bosque
tropical guayanés. Efectivamente, los amerindios están contaminados por
el pescado que constituye gran parte de su alimentación. “Numerosos
estudios científicos realizados sobre los indios Wayana han confirmado
que el nivel de mercurio es hasta dos veces superior al límite fijado
por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si no se toman medidas a
corto plazo, vamos hacia una forma de genocidio”, denunciaba en 2014
Jean-Pierre Havard, responsable de “Solidaridad Guayana”. Con salarios
de miseria, tres toneladas de oro se extraen cada año de Guayana
Francesa con peligros para la salud de las poblaciones autóctonas y de
su medio ambiente. En total diez etnias estarían amenazadas de
envenenamiento con mercurio en los países de la región.
En Perú, la contaminación por mercurio en las aguas de los ríos
amazónicos, producida por los buscadores ilegales, se extiende más allá
de las zonas de explotación aurífera. En el caso de la comunidad Nahua,
que se encuentra en la región de Ucayali, en el este de Perú, el consumo
de un pez conocido como el Mota Punteada (Calophysus macropterus) por
su nombre local, cuyo organismo es capaz de acumular el mercurio
presente en el entorno, constituye la causa de esta contaminación que
provoca particularmente problemas renales serios y casos de anemia.
Según el ministerio peruano de Medio Ambiente, 40 toneladas de mercurio
son depositadas cada año en las aguas de la Amazonia peruana por los
buscadores ilegales de oro |5|. ¿Se reconocerá algún día la contaminación de las tierras y los ríos como una deuda ecológica, cuyos acreedores son los pueblos autóctonos?
Notes
|1| Bartolomé de las Casas, Breve relación de la destrucción de las Indias, publicado en 1552.
|2| Braudel Fernand. L’essor économique, Du Potosí à Buenos Aires : une route clandestine de l’argent. Fin du XVIe, début du XVIIe siècle, en Annales. Économies, Sociétés, Civilisations. 3º año, N.4,1948. Pág. 546-550.
|3| Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Esta historia implacable del saqueo de un continente del escritor uruguayo apareció por primera vez en 1971 y fue censurada desde la instauración de la dictadura militar en su país en 1973, así como en Chile y Argentina.
|4| “La colère est dans le vent” (54 min., 2016, Níger/Benín/Francia), documental de Amina Weira, cuyo padre trabajó 35 años en la mina de uranio de Areva en Arlit, en el norte de Níger.
|5| Eric Samson, “Pérou : état d’urgence déclaré en Amazonie pour pollution au mercure”, RFI, 31 de octubre 2016.
|2| Braudel Fernand. L’essor économique, Du Potosí à Buenos Aires : une route clandestine de l’argent. Fin du XVIe, début du XVIIe siècle, en Annales. Économies, Sociétés, Civilisations. 3º año, N.4,1948. Pág. 546-550.
|3| Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Esta historia implacable del saqueo de un continente del escritor uruguayo apareció por primera vez en 1971 y fue censurada desde la instauración de la dictadura militar en su país en 1973, así como en Chile y Argentina.
|4| “La colère est dans le vent” (54 min., 2016, Níger/Benín/Francia), documental de Amina Weira, cuyo padre trabajó 35 años en la mina de uranio de Areva en Arlit, en el norte de Níger.
|5| Eric Samson, “Pérou : état d’urgence déclaré en Amazonie pour pollution au mercure”, RFI, 31 de octubre 2016.