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| Arte El Salto |
El sector económico ha votado en el proceso de
independencia iniciado en Catalunya. La experiencia de otros Estados
europeos muestra cómo la democracia se suspende cuando los mercados
llaman al orden
El 5 de octubre, tan solo cinco días después del referéndum independentista catalán,
el Banco Sabadell arrojaba una bomba sobre las intenciones del procés.
La cuarta entidad financiera por volumen de activos mudaba su sede
social a la ciudad de Alicante. Un día más tarde, CaixaBank, la entidad
estandarte de la banca catalana, seguía sus pasos y movía la dirección
de su sede a Valencia.
















