por Eric Toussaint
Desde 2010, la mayor parte de los dirigentes
políticos en los países más fuertes de la zona euro, apoyados por los
medios dominantes, alaban los méritos de su supuesta generosidad con
respecto al pueblo griego y a otros países fragilizados de la zona euro
que están en la primera plana de la actualidad (Irlanda, Portugal,
España…). En este contexto, los llamados «planes de rescate» originan
medidas que continúan hundiendo cada vez más la economía de los países
receptores y que propugnan retrocesos sociales inéditos durante los
últimos 65 años en Europa. A esto se agrega la estafa del plan de
reducción de la deuda griega adoptado en marzo de 2012, que implica una
reducción de las acreencias debidas por Grecia a los bancos privados del
orden del 50 % |1|
mientras que estas mismas acreencias ya habían perdido entre el 65 y el
75 % de su valor en el mercado secundario. La reducción de las
acreencias de los bancos privados está compensada por un aumento de las
acreencias públicas en manos de la Troica y lleva a nuevas medidas de
una brutalidad y de una injusticia fenomenal.

