por Claudio Katz
La convulsión que sufre Grecia se parece mucho a lo vivido en Argentina durante el 2001, cuando el incremento de la deuda devastó a la economía sudamericana. Una parte de ese pasivo subió por el cómputo de deudas inexistentes que financiaban la fuga de capitales. Otra porción creció con la espiral de intereses y refinanciaciones y otro segmento surgió por la absorción estatal de los quebrantos privados.
Las presiones de pago de esta deuda odiosa forzaron la reorganización neoliberal de la economía que impuso el FMI, a través de las privatizaciones, la apertura comercial y la flexibilización laboral.
La convulsión que sufre Grecia se parece mucho a lo vivido en Argentina durante el 2001, cuando el incremento de la deuda devastó a la economía sudamericana. Una parte de ese pasivo subió por el cómputo de deudas inexistentes que financiaban la fuga de capitales. Otra porción creció con la espiral de intereses y refinanciaciones y otro segmento surgió por la absorción estatal de los quebrantos privados.
Las presiones de pago de esta deuda odiosa forzaron la reorganización neoliberal de la economía que impuso el FMI, a través de las privatizaciones, la apertura comercial y la flexibilización laboral.
