por Jérôme Duval
En plena tormenta del escándalo de los Papeles de
Panamá –que ya ha provocado la dimisión del primer ministro islandés,
Sigmundur David Gunnlaugsson, tras enormes manifestaciones, y la del
ministro español de Industria, José Manuel Soria, tras revelarse que
existían sociedades a su nombre en las Bahamas y en Jersey–, finalizaban las reuniones de primavera del FMI y del Banco Mundial el pasado 16 de abril.
