por María Elena Saludas
Hace un tiempo, precisamente, en febrero de 2011,
todos /as los que venimos luchando por Justicia Social y Ambiental nos
sentimos reconfortados al enterarnos que un Juez de Ecuador había
condenado a la petrolera estadounidense Chevron Corporation a pagar una
millonaria multa por los daños ambientales producidos, en el proceso de
extracción de crudo, durante el período 1964 y 1990 en la Amazonia de
ese país.
Este hecho reafirmaba la importancia de la
resistencia y denuncia, desde el campo popular, de la explotación
insaciable de los recursos humanos y naturales de uno de los principales
actores del capitalismo mundializado: las grandes corporaciones
transnacionales.
