por Ellen Brown
Traducido por Rosa Moya Sánchez
El fallido golpe de estado de Goldman Sachs en
Norteamérica ha sido casi un éxito en Europa – un rescate bancario
permanente, irrevocable e incontestable subvencionado por los
contribuyentes.
En septiembre del 2008, Henry Paulson, el anterior
director ejecutivo (CEO) de Goldman Sachs consiguió extorsionar al
Congreso un rescate de 700 billones de dólares. Pero para que saliera
adelante, tuvo que suplicar y amenazar con la quiebra de todo el sistema
financiero mundial y la imposición de la ley marcial; y el rescate era
un hecho puntual. La petición de Paulson para la creación de un fondo de rescate permanente – el Programa de Alivio para Activos con Problemas (TARP) – encontró oposición en el Congreso y finalmente fue rechazado.