por Fátima Martín, Femenino Rural
Ser mujer, pobre y africana. Son los tres requisitos preferidos por los
buitres de los microcréditos que, con la excusa de combatir la pobreza y
con el beneplácito de organismos como Naciones Unidas (PNUD),
USAID o el Banco Europeo de Inversiones (BEI), las estafan, las
endeudan y las arruinan. Sus víctimas han sufrido amenazas e incluso
cárcel, como en Mali; han perdido a sus familias, han caído en la
prostitución o se han suicidado, como en Marruecos; o se han
sobreendeudado para no morir por no poder pagar una cesárea, como en
Congo Brazzaville. Pero las mujeres africanas de distintos países se
están liberando, juntas, de la esclavitud de las microfinanzas. Tuvimos
la oportunidad de conocer y entrevistar a Fatima Zahra, de Marruecos;
Amelie, de Congo Brazzaville; Emilie, de Benin; y Fatimata, de Mali, en
el transcurso de la Asamblea Mundial del Comité Por la Abolición de las
Deudas Ilegítimas (CADTM), que tuvo lugar en abril en Túnez. Nos
contaron sus experiencias.
