por Alfredo Serrano
Público, 20 de agosto
La estrategia es recurrente: la crisis justifica tomar medidas
urgentes. Las medidas urgentes son necesarias pero no necesariamente
deben ser las que se están tomando. En España, la opción hegemónica
desde el estallido de una crisis pseudo paranormal (presentada como
meteorológica, anónima y sin progenitores) ha sido endeudarse
públicamente. Más concretamente, la maniobra elegida ha sido una
política de reestructuración de la deuda, diseñando vasos comunicantes
entre la deuda pública y un selecto sector privado. En estos años, el
importe global de la deuda en España ha aumentado de 352,4% del PIB en
2008 a 395,7% en 2011. Detrás de cada gran número, siempre hay mucha
letra pequeña. Desmenuzar un poco esta grandilocuente magnitud permitirá
esclarecer ciertos matices que ayuden a entender qué transición se está
llevando a cabo.